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EN ALGÚN LUGAR

¿Como podría hablar de esta película sin mencionar ‘Lost in Translation’? Eso era lo que me preguntaba esta madrugada después de haber visto lo último de la Coppola, que llega (sospechosamente) con más de un año de retraso a nuestro país y que fue premiada en el festival de Venecia de 2010 con el León de Oro.

Y es que es imposible no crear paralelismos con la película protagonizada por Bill Murray y la joven Scarlet Johanson, ya que al igual que en esta, en ‘Somewhere’ se habla nuevamente sobre la vida de un actor en decadencia que lleva una vida artificial de excesos varios y se pregunta sobre su existencia y su lugar en la mundo.

Sin embargo, aqui el factor detonante para encontrarse con la realidad de Johnny Marco (Stephen Dorff) será su hija de 11 años Cloe (Elle Fanning), de la que apenas sabe nada. Juntos, deambularán por las habitaciones del hotel ‘Chateau Marmont’, donde vive Johnny y pasearán en su Ferrari por las calles de Los Angeles, pensando que pueden estar siguiéndoles los paparazzi.

El argumento invita a ser visto; sin embargo no es nada original en su desarrollo, sobre todo teniendo en cuenta la ya mencionada ‘Lost in Translation’. Además su trama es demasiado ‘lenta’, incluso tratándose precisamente de cine independiente, se hace un fuerte abuso de este recurso con pocos diálogos y situaciones que despiertan poca emoción en cualquier espectador.


Parece que la música (aunque bien escogida) está puesta en el momento ‘que toca’ igual que los planos, que aunque bien quieran mostrar con ellos la insignificancia de la vida del protagonista, Coppola apuesta por el desinterés en ellos, que parecen hechos de cualquier manera; con unos fuera de campo que llegaron a irritar considerablemente a una servidora.

Resumiendo, considero que se trata de una copia barata de la oscarizada ‘Lost in Translation’, excesivamente lenta en su desarrollo con el que llegas a aburrirte considerablemente e impregnada de referencias a los vicios del cine independiente, como los falsos silencios, los delirios existenciales o la gratuidad musical.

Lo mejor: La química entre Stephen Dorff y Elle Fanning.
Lo peor: La primera media hora de la película que llega a aburrir desmesuradamente.
El momento: Cuando Johnny se queda dormido observando a las bailarinas de Strepteasse desde la cama de su habitación de hotel.
La secuencia: el momento en el que hacen un molde de la cabeza de Johnny.
La frase: ‘Ni siquiera soy una persona’.

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